Tecnologia

lunes, 11 de junio del 2018

Seis ‘startups’ rusas que quieren conquistar el mundo

Cifrado cuántico, prótesis, bebidas de algas, mini-jaulas de Faraday... Repasamos algunas apuestas de Rusia para llevar su innovación a la arena global

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i algún socio industrial nos pide algo, no hay un escenario en que no tengamos una empresa dedicada a ello", aseguraba Igor Drozdov, presidente de la junta directiva de la fundación Skolkovo. Y no se estaba tirando un farol. Esta entidad, creada para impulsar el emprendimiento tecnológico ruso, tiene 1.800 startups de todos los ámbitos en su portfolio. Tocan desde el espacio hasta las microalgas. Estas son algunas de las apuestas de las que Skolkovo presumió en Startup Village, su última gran feria anual.
La comida congelada no sabe igual. Esta es la evidencia que quiere destrozar AEF Technology con su sistema de congelación acústico. "La diferencia es que en los sistemas de congelación normales, los cristales de hielo se expanden y dañan las células", explica Andrey Pechurin.
Además de ser un poco más rápidas que los sistemas clásicos, las ondas sonoras de AEF Technology previenen la rotura de las células y el -hasta ahora inevitable- deterioro de los alimentos. "Otra ventaja que tiene es que es posible cocinar la comida en el lugar de origen y exportarla a cualquier país. Los platos se pueden almacenar durante meses sin pérdida de calidad alguna", añade Pechurin. Para desarrollar esta tecnología, la startup ha aplicado ideas de la industria metalúrgica y la ingeniería espacial. "En el negocio de la congelación, la gente suele centrarse en hacerlo más rápido. Nosotros nos hemos enfocado en la formación de los cristales", explica.
AEF Technology ya tiene un comercial en España y está empezando a hacer promoción con el objetivo final de expandirse por Europa. "Hay una compañía japonesa que tiene un sistema parecido, pero es varias veces más caro que el nuestro. Y solo tiene dos modos: encendido y apagado. Nosotros tenemos un programa especial para cada tipo de comida".
Las fundas de Shield están hechas de lo mismo que el Sputnik. "En el espacio, estos materiales se usan para bloquear las ondas de radio", explica Andrey Fedorov. En el planeta Tierra sirven para encerrar la información almacenada en nuestros dispositivos en una jaula Faraday en formato de bolsillo que la proteja de incursiones indiscretas.
Esta startup fabrica y comercializa estuches para que móviles, ordenadores, tablets e incluso tarjetas con tecnología NFC queden completamente desconectados del mundo exterior. ¿Quién necesita estos productos? "Empresarios, directivos... Gente que quiere esconder", razona Fedorov.
Shield es una spin-off de una empresa mayor dedicada a testear sistemas de comunicaciones en la industria aeroespacial. "Probamos diferentes materiales para bloquear todos los rangos de frecuencias", señala Fedorov.
La oferta de Be.Live.Organic se concentra en botellas y pretende extenderse por la salud de los japoneses. ¿Por qué? Porque son los principales consumidores de algas y porque pretenden ofrecer un producto que nadie ha podido fabricar hasta este momento. "Es una bebida con microalgas chlorella. La primera en el mundo en concentrar al 100% los beneficios de la planta. Porque normalmente se fabrica seca y pierde propiedades. Nosotros hemos patentado una tecnología para cultivarla directamente en el agua", explica Vladimir Gabarnik.
Be.Live.Organic cultiva la chlorella en biorreactores cerrados que por un lado evitan la entrada de tóxicos y por otro conserva sus propiedades. El resultado es un brebaje de color verde traslúcido que -palabrita del niño Jesús- no sabe a nada más que agua. "Hemos trabajado durante años para neutralizar el sabor a alga", aclara Grabarnik. Aunque está pendiente de recaudar fondos para los ensayos clínicos, se muestra confiado en los resultados de la bebida, que ya está a la venta en Rusia. Entre las propiedades que se atribuyen a estas microalgas destacan sus efectos antitumorales y sus facultades para el control de la hipertensión.
QRate es una spin-off del Rusian Quantum Centre, una entidad centrada en profundizar en las aplicaciones de la tecnología -[pausa dramática, redoble de tambores]-... cuántica. La misión de esta startup es que la llegada de la computación cuántica no nos pille en ropa interior. "Encriptamos los datos para que sean seguros ahora y en el futuro. Hemos demostrado que podemos utilizar los cables de fibra óptica existentes para implementar nuestra tecnología", resume Nicholas Armstrong.

¿Por qué proteger algo que todavía no está en peligro? Por suerte o por desgracia, no tenemos mucho tiempo antes de que la tecnología cuántica esté entre nosotros. "Es muy importante tener en cuenta el tiempo necesario para que la tecnología madure y la experiencia que necesitamos para ser capaces de utilizarla correctamente", adelanta Armstrong. Por otra parte, los hackers también pueden ser previsores. "Además, si vamos a tener ordenadores cuánticos dentro de cinco años y tú tienes datos que necesitas mantener seguros durante diez años, cualquiera que intercepte tus datos hoy será capaz de desencriptarlos mañana", sentencia.

Fuente: RETINA


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